Ha llegado la primavera y qué buen momento para preparar un bizcocho de frutos rojos, en este caso de arándanos. La ventaja de los bizcochos caseros es que podemos elegir la calidad de ingredientes que vamos a usar y así convertirlo en un dulce placentero pero a la vez nutritivo. En esta receta he usado harina de espelta integral y muy poca cantidad de azúcar panela por lo que es apropiado también para las personas que quieren controlar su peso.
La espelta es un grano que resulta mucho más fácil de digerir que el trigo común porque tiene menos cantidad de gluten. Contiene hidratos de carbono mayoritariamente complejos y que van acompañados de abundante fibra. Por ello, son de índice glucémico bajo, es decir, que su asimilación en el organismo es lenta y progresiva, aportando energía de forma prolongada y proporcionando un efecto saciante. Además, la harina de espelta aporta más cantidad de vitaminas del grupo B y E, y minerales como el magnesio, manganeso, fósforo, cobre, zinc, selenio o potasio y fitoquímicos.
Por otro lado, los arándanos, son un verdadero tesoro para nuestra salud. Entre los aspectos saludables más importantes de esta fruta, se encuentran sus acciones antiinflamatorias y antioxidantes y sus efectos beneficiosos sobre la función vascular y glucorreguladora.
Es una receta ideal para el desayuno, la merienda o después de entrenar. Para un desayuno completo, por ejemplo, un trozo de este bizcocho se puede acompañar con un yogur natural con nueces, copos de avena y una cucharadita de miel.
Receta:
- 3 huevos
- 70 g azúcar panela
- 70 g aceite de oliva virgen extra
- 125-140 g de yogur griego natural
- ralladura de un limón
- 150 g harina de espelta integral
- 1 sobre de levadura
